Vivir nos embarulla.
Queremos abarcarlo todo con los brazos abiertos, extendidos y los ojos perdidos en el horizonte circular que se aleja a cada paso que damos hacia él . Estos ojos vueltos hacia afuera, siempre hacia afuera, tratando de descubrir, la presión de los contornos, la realidad de las imágenes.
Esta mente con su fichero numerado, catalogando cosas, actos, pasiones, sentimientos, gentes.
El trabajo es un arduo, interminable. La balanza no cesa de pesar.
Ayer teníamos un jardín con mariposas, con ranas, con charcos, con ángel de desconocido rostro que enlazaban la diminuta mano de la infancia y nos enseñaban canciones para entonar la música de las rondas. Queríamos por que si. No nos culpábamos de nada ni buscábamos culpables. Eramos blancos, íntegros y nuestros. Nos asombrábamos de la maravilla de una flor, de los ojos fosforescentes de los gatos transitando la noche, de los bichitos de luz de la voz de la madre anunciando la sopa caliente o los buñuelos, del padre fuerte y cansado regresando a la tarde del trabajo.
La vida era un abrigo tibio en invierno y un aire azul por el que nuestro cuerpo navegaba en verano.
Un aire azul y un ángel.. siempre un ángel. Que paso después?
Amontonamos cifras, dimos nombres a los ríos y a las ciudades, dimos nombres a esa ternura que surgida de nosotros como manantial interminable, le llamamos ´´Amor´´ y escogimos cuidadosamente a quienes podíamos aceptarlo.
Y aquel camino ancho, aquel camino llano, se fue estrechando hasta transformarse en una callecita angosta, un desfiladero por donde solo podemos pasar de uno en fondo.
De uno en fondo y cada vez con memos equipaje. Lo primero que dejamos fue el Ángel. Después los sueños. Mas tarde la ilusión, la infancia y hasta la generosidad. Cada vez mas desconfiados, empezamos a estructurar los ojos de quienes nos rodeaban, a estudiar sus movimientos: iban a acariciarnos o golpearnos?
Nuestras alforjas se llenaron de miedos, de inquietudes, de vanidad, de egoísmo.
Separamos ´´ lo nuestro ´´ de lo de los demás, pusimos un cerco para proteger nuestro lugar, bebimos ávidamente nuestra agua, comimos hambrientos nuestro pan, más del que nuestro hambre nos pedía, por las duda de que alguna vez llegara a faltarno.. empezamos a llamar superfluas a cosas como los barriletes y las calesitas, las oraciones y los milagros.
Y ya en el cielo no nos pareció tan grande ni la Tierra tan inmensa, ni tan tierno el pecho amigo, ni tan desinteresada la mano que se ofrecía a estrechar la nuestra.
Y defendiéndonos tanto, nos olvidamos de los otros, los marginados. Pero la culpa es nuestra. Porque miramos al hombre con su traje planchado y sus zapatos nuevos y su nombre completo, olvidando que dentro de cada uno hubo un chico que jugo en el mismo jardín que un día tuvimos, un chico con un ángel igual al ángel que nos llevaba de la mano....
No quiero ser amarga, solo quiero decirle que he sufrido, como ustedes, como todos.. solo quiero decirles que estuve triste como ustedes, como todos, pero las puntas de mi pie tocaron fondo y al hacerlo, ese movimiento me impulso hacia arriba, mas y mas arriba, y el sol pegándome en los ojos, estremeciéndome con una música que me parece que no viene de afuera, sino que nace de mi propio corazón.
Y siento que puedo. Que todos podemos zafar si tomamos envión y hacemos ese esfuerzo que deshace los nudos que nos tenían atados..
Espero les sirva:
Todos tenemos algo para contar.. y Nunca dejen su Angel.. Su Niño Interior.. el siempre es el mejor amigo cuidalo..😋
Lou..

En la vida todo se puede, más si es con todas las fuerzas del amor que uno debe sentir por uno mismo y no olvidarse de ese niño interior como lo decís vos!! Sabias palabras.
ResponderEliminarMuchas gracias,, no se si sabia, pero no hay que olvidar!! Namaste
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